Monika Wojas
11 Oct
NO PASÓ NADA… SOLO ROMPIMOS LA SALIDA

Domingo por la mañana. Estoy en recepción y, durante unos segundos, cometo un error profesional gravísimo: pensar que el día puede ser tranquilo.Veo un coche con caravana parado en la salida. El coche ya ha pasado, la caravana todavía no. Abro la barrera desde recepción para evitar que se bloquee. Ellos bajan, miran hacia recepción y se quedan allí.

Me acerco.

—¿Ha pasado algo?
—No, nada.

Entonces miro a la derecha. El poste del lector de badges está torcido. La parte de arriba, fisurada y rayada. Tiene el aspecto de alguien que acaba de salir de una pelea y asegura que se cayó por las escaleras.

Nada había pasado. Solo que ahora el lector saludaba a los clientes en diagonal.

Mi cerebro pasa de «domingo tranquilo» a «inspectora de daños» en medio segundo.

—Tenemos que dejar constancia de esto para la reparación.
—Usted ya tiene mi nombre. 

Lo dice con una tranquilidad impresionante. Como si su nombre incluyera seguro a todo riesgo, piezas de recambio y un técnico disponible el domingo.

—Sí, tengo su nombre. Pero el aparato no se repara cuando lo pronuncio.

Intento explicárselo en inglés. Él vuelve a decir que tengo su nombre. Empiezo a sospechar que estamos atrapados en una conversación automática:

—La reparación.
—Mi nombre.
—Los daños.
—Mi nombre.

Señor, esto es una recepción, no un concurso de «¿Quién soy?».

Llamo a mi jefe para que se lo explique también en inglés. Porque mi inglés tiene límites, y aquella mañana ya estaba intentando saltarlos con una caravana. Entonces la señora cambia de estrategia:

—El camping es muy bonito. Nos ha gustado mucho. 

Ah. Hemos llegado a la fase de los cumplidos.

—Muchas gracias. Ahora acompáñeme a recepción para pagar la reparación. El paisaje es precioso, sí. Pero el lector no va a recuperar su forma porque le digamos que los árboles son bonitos. Al final pagaron los daños y continuaron su viaje. Con buenos recuerdos, una factura más y bastante menos entusiasmo por nuestra salida.

Yo volví a recepción. El poste se quedó torcido. Mi domingo también.

Consejo para salir del camping: pasar el badge, avanzar y llevarse la caravana. El mobiliario se queda.